Una de las deficiencias más serias que enfrenta el diseño de acciones y campañas para la protección vegetal es la falta de elementos para dimensionar adecuadamente los problemas fitosanitarios, es decir, fundamentar la importancia de estos problemas con base en mediciones o estimaciones cuantitativas que reflejen la frecuencia con que éstos se presentan en las regiones afectadas y la magnitud de su efecto sobre la producción. En un escenario ideal, la fundamentación de los problemas fitosanitarios debería de basarse en un registro histórico detallado de la presencia de estos problemas y su efecto sobre la producción en los diferentes ambientes y sistemas de producción del estado. Dado que es prácticamente imposible llevar a cabo una verificación física de tal magnitud, en el SIAFEG se ha optado por desarrollar un instrumento que permita ubicar las zonas con mayor probabilidad de presentar daños por efecto de la actividad de los enemigos biológicos y cuantificar en la medida de lo posible las reducciones ocasionadas a la producción. Uno de los aspectos más importantes a considerar al evaluar la importancia de los problemas fitosanitarios consiste en el reconocimiento de que su efecto varía en intensidad de una región a otra y de un año a otro, en respuesta a la variación en las condiciones de clima y suelo principalmente. Es por ello que en los estudios de riesgo se hace un análisis detallado de las condiciones climáticas a través de una serie histórica de al menos 10 años, para clasificar las regiones agrícolas de acuerdo con la frecuencia con que éstas presentan condiciones que favorecen la actividad del enemigo biológico. En la elaboración de un estudio de riesgo se pueden identificar los siguientes elementos generales: Ubicación de las zonas agrícolas. Clasificación de estas zonas con base en criterios de clima y suelo. Integración de bases de datos de series históricas de clima y de descripciones de los perfiles representativos de los suelos predominantes. Construcción de criterios de decisión que relacionen las características edafoclimáticas de las regiones con los requerimientos de los enemigos biológicos, y permitan establecer una escala para calificar el grado en que la condición ambiental es favorable para la presencia del organismo dañino. Evaluación de estos parámetros a lo largo de la serie histórica de datos de clima y dentro de los períodos críticos de susceptibilidad del cultivo. Delimitación de las regiones agrícolas con base en la frecuencia con que se presentan condiciones favorables para el enemigo biológico. De acuerdo con la naturaleza del problema, el criterio para la delimitación puede definirse como la probabilidad de que se presenten un cierto número de días con condiciones favorables, o bien, se puede utilizar la variación en el número de días favorables a un mismo nivel de probabilidad. En este caso, la probabilidad se calcula como frecuencia relativa.